Rachele Somaschini: eres todos los límites que cruzas (cada día)
Rachele Somaschini, piloto de rallies, dedica al menos dos horas diarias a su preparación física, en el gimnasio o en casa.
De hecho, el entrenamiento físico en seco (de "dryland", término estadounidense acuñado para definir el entrenamiento adoptado por los nadadores profesionales fuera del agua) también ha asumido un papel importante en los deportes de motor, donde la preparación atlética del piloto es un componente esencial de la competitividad.
De hecho, se intuye que, por razones prácticas y económicas, tanto un piloto como otro tipo de deportistas (por ejemplo, los que compiten en las disciplinas rápidas del esquí alpino) tienen muy pocas oportunidades de entrenarse con el equipo (y el vehículo, en el caso del piloto) y en su propio contexto.
¿En qué consiste el entrenamiento en seco para un conductor? El trabajo se centra en la fuerza resistencia, las contracciones isométricas y la movilidad articular, con especial énfasis en las cadenas musculares sometidas a mayor tensión en la conducción. A continuación, es fundamental el entrenamiento de las capacidades aeróbicas y del sistema cardiovascular: las fuerzas a las que se somete al deportista en competición exigen resistencia en largas distancias y capacidad de adaptación a condiciones ambientales difíciles, como el calor extremo, que en un coche de rally en días de verano puede superar fácilmente los 50°. El entrenamiento mental y el entrenamiento de los reflejos, destinados a mejorar el rendimiento psicofísico, completan el cuadro.
No cabe duda, por tanto, de la validez de estos entrenamientos orientados al deporte de referencia, pero esencialmente desvinculados de él y de los estímulos, incluso lúdicos, que implica. Y es precisamente este aspecto psicológico el que me gustaría destacar.
El sacrificio físico durante la conducción puede paliarse con el componente adrenalínico de la competición (común a todos los deportes), mientras que en el trabajo en seco el componente mental y el deseo de triunfar, de superar cada día el propio límite, es el verdadero impulso motivador. El deportista se convierte en un luchador que pretende potenciar y gestionar sus recursos para poder aprovecharlos al máximo cuando los necesite.
La idea de un entrenamiento destinado a los pilotos, y en particular a los que corren en rallies, pretende, por tanto, proporcionar el apoyo necesario para soportar, sin fallos de rendimiento, los numerosos días de competición, las pocas horas de sueño y todos los imprevistos que conlleva este tipo de competición: Desde dominar un potente coche durante kilómetros en un bache o en una sinuosa carretera de montaña, hasta pinchar un neumático y tener que cambiarlo en mitad de una especial (así se define el tramo cronometrado de la carrera), pasando por el toque fortuito o el fallo mecánico que se manifiesta a altas velocidades y ante el que hay que reaccionar al instante para evitar daños o el abandono.
Otro aspecto igual de delicado para Rachele Somaschini, ya que no es sólo una atleta, sino una persona que padece fibrosis quística desde su nacimiento, se refiere al entrenamiento como "terapia", tanto física como mental. Rachele tiene que enfrentarse cada día a una enfermedad genética degenerativa que afecta a varios órganos internos, principalmente los pulmones, y obtiene grandes beneficios del entrenamiento físico específico. El entrenamiento cardiovascular equivale a una sesión de fisioterapia respiratoria porque, al reforzar la capacidad pulmonar y entrenar las vías respiratorias, ayuda a eliminar el exceso de mucosidad y a aumentar la cantidad de aire que se introduce con el acto de respirar. A nivel mental, medir las mejoras en el rendimiento, la resistencia y el bienestar físico ayuda a sobrellevar la enfermedad y las dificultades que impone en el día a día.
Esta experiencia demuestra además que el entrenamiento en seco tiene un importante valor técnico y motivacional, que va mucho más allá de los aspectos más obvios de la adaptación física.

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