Si a estas alturas el kettlebell se han convertido en equipos de uso común en casi todos los gimnasios y contextos deportivos, los clubes son sin duda todavía muy desconocidos y, en consecuencia, poco apreciados. Sin embargo, una vez que se ha aprendido a utilizarlos, uno es capaz de darse cuenta inmediatamente de lo útiles que pueden ser estas herramientas en cualquier forma de entrenamiento y acondicionamiento físico, siendo capaces de mostrar límites de los que uno probablemente ni siquiera era consciente antes de utilizarlos.

La masa descentrada con respecto al mango hace que la herramienta sea muy inestable. Una primera consecuencia de esta característica es que desde el principio no se tiene una comprensión inmediata de cómo moverla desde el suelo: instintivamente se llega a levantarla tirando de ella con los brazos, y esto hace que se perciba un peso extraño e inestable de manejar. En algunos aspectos, uno se sorprende de lo mucho que puede llegar a pesar una Clava de sólo 7,5 o 10 kg. Al no saber cómo utilizarla de forma técnica y provechosa, uno generalmente intenta manejarla con la fuerza de los brazos, del mismo modo que una mancuerna.

Otra deficiencia técnica que suele surgir al utilizar palos por primera vez es el agarre. En algunos casos, uno se da cuenta de repente de lo mal entrenados que están los antebrazos y los músculos de la empuñadura, hasta el punto de ser incapaz de cerrar los dedos durante horas después de las primeras sesiones. Sin embargo, son precisamente estas características las que constituyen la ventaja añadida del entrenamiento con palos, lo que hace que esta herramienta sea única.

Actualmente los clubes van de 1 kg a 30 kg, gama que permite el uso más variado tanto en agarre simple como doble y para todos los niveles de entrenamiento. Para un hombre entrenado y acostumbrado a realizar trabajos de fuerza con pesas pesadas, por ejemplo, una maza de 10 kg de agarre simple o una maza de 20 kg de agarre doble son más que suficientes para permitir increíbles ganancias de fuerza, estabilidad y calidad muscular. Sin embargo, los garrotes no sólo se utilizan en el entrenamiento estético-funcional común en el gimnasio: debido a su extrema versatilidad, también encuentran aplicaciones únicas en el campo de la prevención y la rehabilitación, así como en el entrenamiento atlético.

Las características estructurales de los palos determinan sus características técnicas: el peso está fuertemente descentrado con respecto a la parte del palo donde se ejerce la empuñadura, mucho más que herramientas como el kettlebell. A diferencia de este último, además, no existe un verdadero agarre, sino una simple sección en la que se aplica una gran fuerza para sujetarlo con firmeza. Esto resulta aún más crucial si se tiene en cuenta que los palos no se levantan, sino que se eslingan, por lo que adquieren gran velocidad durante la ejecución de los ejercicios y sólo mediante un agarre excelente se puede evitar perder el control sobre ellos y tirarlos al suelo.

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Una publicación compartida por Sidea (@sidea_fitness) el: 13 Dic 2018 a las 2:06am PST

La masa descentrada y el impulso del implemento son los fundamentos del entrenamiento con garrotes: esto condiciona simultáneamente la fuerza de agarre y la estabilidad de la cintura escapular, pero durante la fase de impulso también mejora la movilidad articular en la descompresión articular y la elasticidad fascial en la cadena muscular.

En este sentido, los palos, bien utilizados, son fundamentales en la prevención de lesiones y también en la recuperación post-lesión. Movilidad, Estabilidad, Propiocepción y Coordinación son, en efecto, características físicas fundamentales para ambos objetivos de entrenamiento, lo que los convierte en valiosas herramientas en manos de fisioterapeutas, rehabilitadores y entrenadores deportivos.

Con los palos se construyen hombros fuertes, estables y funcionales en los tres planos de movimiento, lo que los hace especialmente adecuados para deportes caracterizados por movimientos de brazos rápidos y potentes (deportes de combate, deportes de lanzamiento, natación, béisbol, golf, tenis, voleibol, escalada deportiva, etc.). Dicho esto, al ser estirados a través del fulcro motor de las caderas y estabilizados a lo largo de todas las trayectorias posibles a través del tronco (Core Training), los palos pueden producir beneficios útiles para todos los deportes, encontrando aplicación en la Preparación Atlética general de cualquier disciplina deportiva, y a través de combinaciones técnicas dirigidas también pueden acercarse con fuerza a diversos gestos técnicos específicos.

En particular, los palos permiten trabajar el impulso balístico en los tres planos de movimiento, especialmente en el más importante en el desarrollo de las acciones técnicas de todos los deportes, el Plano Transverso. Este es el plano de movimiento que desempeña un papel fundamental tanto en la prevención de lesiones por traumatismos indirectos y estrés/sobrecarga disfuncional, como en el aumento de la reactividad, rapidez, velocidad y poder ejecutivo de gestos específicos (aceleraciones, deceleraciones, cambios de dirección, ejecuciones técnicas deportivas específicas). Tener articulaciones fuertes, estables, propioceptivas y reactivas durante las rotaciones y torsiones es la clave para tener deportistas sanos y eficientes durante toda su carrera deportiva.

Aunque puedan estar infravalorados o, por su constitución, asustar, los palos tienen unas características únicas que los convierten en herramientas extraordinarias no sólo en el Entrenamiento Funcional, sino en cualquier contexto de entrenamiento físico, desde la rehabilitación a la preparación física, e incluso en el fitness puramente estético.

Por otra parte, sólo con un conocimiento óptimo de la técnica del ejercicio, en pleno respeto de la biomecánica del cuerpo, y una programación del entrenamiento funcional, pueden optimizarse sus extraordinarias características.

por Emilio Troiano

Master Trainer de la Academia Internacional de Entrenamiento Funcional de la WTA

 

La Academia de Entrenamiento Funcional de la WTA lleva formando a entrenadores en el uso de la Clave desde 2009, y a partir de abril de 2019, además de los históricos cursos de formación interna, ofrece el flamante Cursos de formación en línea rico en contenidos técnicos prácticos (más de 90 lecciones en vídeo, ebooks y fichas de entrenamiento), para especializarse en el uso de las Claves en todos los contextos físicos, desde el entrenamiento atlético hasta la rehabilitación y el entrenamiento en grupo en Entrenamiento Funcional.

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